Mujer, en torno a los 55 años de edad, casada y que realiza labores de ama de casa es el perfil predominante del cuidador que se responsabiliza de un familiar dependiente en España, donde el 89% de estos cuidadores son mujeres, según datos facilitados por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) con motivo de la celebración este domingo del Día Mundial del Cuidador.

Begoña, de 51 años, se ha tenido que dedicar al cuidado de su marido y su madre. En declaraciones a Servimedia, explicó que “sacrificas tu vida para dársela a ellos, porque tienes que estar pendiente las 24 horas del día”.

Su marido sufrió cuatro ictus, tiene trombofilia y uno de sus riñones ha comenzado a fallar. Además, “mi madre tiene alzhéimer, una columna vertebral muy dañada y ve muy poco”, explicó.

Pese a esta situación, Begoña no recibe ninguna ayuda. “La he pedido pero aún no he tenido respuesta. Después de trabajar 11 años en la misma empresa, tuve un cáncer de mama y una vez recuperada me despidieron, por lo que ahora cobro el paro y me queda un año. Sin embargo, en mi actual situación, trabajar es imposible”, agregó.

Los cuidadores tienen una importante carga física, psíquica y emocional, ya que el 84% de los mayores dependientes precisa de ayuda para su higiene; ocho de cada 10 para vestirse y siete de cada 10 para realizar la limpieza del hogar. El 63% precisa ayuda para preparar la comida y el 58% para alimentarse. Además, seis de cada 10 necesita ayuda para gestiones administrativas y el 85% requiere de ayuda a la hora de tomar su medicación.

CARGA PSICOLÓGICA

Ejercer como cuidador puede acarrear una serie de consecuencias negativas, especialmente repercusiones económicas, laborales y del uso del tiempo propio, además de la afectación de la salud, especialmente en el área psicológica.

Como señala Pedro Adrados, psicólogo clínico del Hospital Vithas Nuestra Señora de América de Madrid, “la sobrecarga actúa como estresor y además pueden aparecer otros cuadros sintomatológicos, como apatía, bajo estado de ánimo, trastornos de angustia, soledad, sentimientos de culpa o rabia, lo que se traduce en el llamado síndrome del cuidador”.

Ante esta situación, la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) exigió medidas de apoyo y políticas públicas dirigidas a la atención de las personas dependientes y a sus familiares de forma que no recaiga sobre ellos en exclusiva el cuidado, “que se facilite la conciliación y se garantice su bienestar”.

Según la última Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia publicada por el INE, el 68,5% de los cuidadores de personas dependientes son familiares. A este respecto, la presidenta de UNAF, Ascensión Iglesias, afirmó que “de este modo, poco más del 31% son empleados o proceden de los servicios sociales de las administraciones públicas y las organizaciones sin ánimo de lucro”.

MÁS BAJAS LABORALES

Según ese mismo documento, son las mujeres de la familia en un 62,8% de los casos las que asumen el rol de cuidadora, mientras que los hombres apenas superan el 37%.

Estas cifras coinciden con las facilitadas por CCOO y UGT en referencia al año 2016, cuando se registraron 50.537 excedencias por cuidado familiar. De ellas, el 90,93% fueron solicitadas por mujeres.

La presidenta de UNAF indicó que “en este momento se está debatiendo a nivel europeo la Directiva sobre Padres, Madres y Cuidadores del Parlamento Europeo y del Consejo Europeo”.

El principal objetivo de esta directiva es garantizar la implementación del principio de igualdad entre hombres y mujeres en cuanto a las oportunidades laborales, así como permitir a personas con responsabilidades de cuidado conciliar mejor su vida laboral y familiar, mejorando el acceso a medidas de conciliación (como permisos y horarios flexibles) y aumentando los permisos y flexibilidad horaria de los hombres.