Reclaman que los servicios sociales huyan de la “beneficencia” y la burocracia

El Consejo General del Trabajo Social, entidad que agrupa a los profesionales del sector en España, ha reivindicado en su XIII Congreso Estatal su papel como “agentes activos” de la lucha contra la desigualdad y reclama un mayor reconocimiento por parte de las administraciones, a quienes acusa de emplear a trabajadores sociales para labores administrativas.

“La ciudad parece otra, está hasta arriba y no damos abasto”, comentaban los taxistas entre carrera y carrera al Palacio de Congresos de Mérida (Badajoz), epicentro del centenar de conferencias, mesas de debate, jornadas y talleres en las que han participado los congresistas que han acudido al I Congreso Iberoamericano de Trabajo Social.

Finalmente fueron más de 1.300 profesionales los que han asistido a la antigua capital lusitana entre el 19 y 21 de octubre para repensar su papel como profesionales. Entre las conclusiones hay varias críticas, como la necesidad de ampliar sus competencias o incorporar la perspectiva de género y el feminismo en su día a día.

“No somos meros gestores de recursos que estampamos sellos y repartimos tarjetas”, sentenció el presidente del Colegio del Trabajo Social de Badajoz, Antonio J. Nisa, el mismo día que se inauguraron las jornadas. Este mismo mensaje lo volvió a subrayar en la clausura, motivo por el que fue aplaudido por los asistentes.

Estos profesionales rechazan ser “un recurso que se aplica” para poder “diseñar” ellos mismos las estrategias, así como “marcar las pautas” para la inserción social de las personas. En palabras de la presidenta del Consejo General, Ana I. Lima, los servicios sociales deben dejar de ser “paternalistas” y dotar con recursos. “Eso es dignificar a la persona; dar de comer, no”, añadió Nisa.

TRES EXPERTOS

El Congreso con un total de tres conferencias principales o ponencias marco. La primera fue la protagonizada por la directora de Trabajo Social de la Universidad de Chile, Teresa Maltus, quien desgranó el jueves medidas de innovación y gestión de la calidad en los procesos de intervención social.

El día siguiente fue el turno del economista Christian Febel y su teoría de la Economía del Bien Común, que explicó en una ponencia cargada de ‘performance’ y que convirtió el espacio de conferencias en un show, haciendo uso de sus dotes como bailarín. En su intervención, este experto austríaco abogó por las jornadas laborales de 20 horas y por poner la economía al servicio de los ciudadanos, no del capital.

Por último, el sábado llegó el cabeza de cartel de este I Congreso Iberoamericano de Trabajo Social, el filósofo y politólogo Sami Naïr, que abordó la crisis de refugiados y reprochó a la Unión Europea su falta de compromiso en la acogida, al tiempo que alertó de los riesgos de la ultraderecha y su auge en determinados países comunitarios.

Como colofón final, los congresistas dieron a conocer las conclusiones de la introspección sobre el estado de su profesión que realizaron durante estos días y llamaron a su “empoderamiento”. Finalmente, el congreso fue despedido con una actuación de la comparsa ‘Las Monjas’ y que consiguió levantar de sus asientos a los congresistas.